Desde Podemos Asturies creemos que el proyecto de decreto es propaganda vacía, que no aporta soluciones a la actual situación de las listas de espera. Sin embargo, la Consejería pretende hacerlo pasar como remedio a un problema que se ve incapaz de manejar.

Recurrimos a las alegaciones aunque ya expresamos disconformidad en sede parlamentaria con varios puntos del articulado, pero fue desoída, y nuestras propuestas rechazadas. Llegamos a plantear una reunión técnica para debatir el asunto, pero tampoco accedió a ello la Consejería.

Con estas alegaciones apuntalamos las razones de nuestro desencuentro y dejamos patentes nuestras propuestas de cómo debería enfocarse una norma de este tipo.

1. Plantea las derivaciones como única solución para abordar las listas de espera. No introduce nada novedoso, las derivaciones son algo que ya se hace, tanto a la concertada como a la privada. Está claro que mientras no tengamos capacidad propia, hay que recurrir a ellas, pero son un parche. Deberíamos avanzar hacia un sistema que por sí mismo fuera capaz de dar abasto a toda la demanda con medios propios, porque es mucho más barato, eficiente y seguro. Y aquí es donde proponemos que los tiempos máximos sean referencias que sirvan como alarmas para auditar los servicios, lo cual viene pobremente recogido.

2. En transparencia, se lavan las manos. A pesar de que existen parámetros de medición bien definidos en la legislación estatal, se niegan a asumir el compromiso de publicarlos todos periódicamente. Creemos que se deben presentar los tiempos de espera reales para todas las secciones y categorías de espera, y que se deben publicar tanto la estructural como la no estructural. Información completa para que no puedan ocultarnos nada como hacen ahora.

3. En cuanto a participación, el suspenso es generalizado. En la Comisión de seguimiento ya existe pero, ahora, además de ningunear sus recomendaciones, pretende dejan fuera a entidades reconocidas de la sociedad civil. Poco más que añadir sobre “Comisión técnica de Listas de espera”, sin participación ciudadana ni de profesionales.

4. Sobre el registro, creemos que se equivocan al enfocarlo de manera dicotómica de estar o no estar en espera en función de fecha de una inclusión en lista. Debería crearse el apartado “historia de espera” en los historiales clínicos, donde para cada proceso patológico figuraran todos los tiempos de espera e incidencias para las distintas consultas, pruebas o intervenciones.

5. Rechazos de derivación: el decreto tampoco aborda la problemática de los pacientes marginados en listas negras. Muchas gerencias están incurriendo en una irregularidad administrativa, la de retirar la prioridad a quienes rechazan derivación a un centro alternativo, por una interpretación errónea de la legislación estatal. Para corregir esto, el decreto debería plasmar literalmente que ningún paciente puede perder la prioridad tras rechazar derivación.

Es por ello que instamos una vez más a la Consejería de Sanidad a abrir un proceso de diálogo y negociación sobre este proyecto legislativo con las fuerzas políticas de progreso y con los actores sociales. Desde Podemos nos gustaría armonizar las propuestas que consideramos necesarias para alejar de las propuestas del Partido Popular y convertir en una herramienta real de defensa del sistema público.